jueves, 23 de julio de 2009


Desde el pasado 9 de julio y hasta el 23 de agosto se estará representando, en el Salón de Arte Chungmu, en Seúl, el musical “Don Juan”, pero si Ud. acude al teatro con la esperanza de ver una adaptación musical de la famosa obra de Zorrilla, se encontrará con una gran sorpresa.

La figura de Don Juan es un arquetipo de la literatura española, que aparece, por primera vez, en una obra de teatro de Tirso de Molina, quien, probablemente, se basó en obras anteriores para crear a este personaje, que se convertiría posteriormente en un mito universal, con numerosas versiones a lo largo de los siglos, siendo, sin duda, la más conocida la de Zorrilla.

Don Juan es un canalla, vividor y libertino, arrogante y osado hasta la temeridad, que no respeta ninguna ley humana o divina para conseguir el objeto de su deseo: las mujeres, sin importar su condición social o estado civil.

En la obra que nos ocupa, el personaje de Don Juan se ajusta a estas características, seductor y gran espadachín, a quien sólo le importan las mujeres para conseguir placer, hasta que se enamora de una de ellas y muere por la maldición del espectro de un hombre que él había matado en duelo. Hasta aquí las similitudes con la obra de Zorrilla, ya que el resto del musical está enfocado única y exclusivamente en ser efectista.

Si bien el Tenorio está ambientado en la Sevilla del siglo XVI, el musical se sitúa en la Sevilla, probablemente, del siglo XIX, y digo probablemente, porque es difícil determinarlo, debido a los constantes anacronismos de la obra. Quizás con el ánimo de que resultase visualmente más atractiva al espectador, han mezclado trajes de distintas épocas, desde soldados españoles del siglo XVI, pasando por vestimentas de los siglos XVIII, primera y segunda mitad del siglo XIX y, hasta me atrevería a decir, comienzos del siglo XX.

Además, es innegable la influencia francesa en toda la obra, ya que tanto el director como el diseñador escenográfico son franceses, lo que se refleja en los abrigos napoleónicos que lucen los personajes en un momento dado del musical y en otros trajes de corte indudablemente afrancesado. También es evidente que Guillaume Lord (el diseñador escenográfico) ha trabajado en la producción “Alegría” del Circo del Sol, ya que, a lo largo de la obra, aparecen, como telón de fondo, varios números circenses e, incluso, de “flair”.

Lo más desconcertante, sin duda, para el espectador español, será ver a Don Juan caracterizado casi como Giacomo Casanova, quizá por la similitud de ambos seductores universales, aunque este último no sea un personaje ficticio como el Tenorio. Así, veremos a los actores en un palacete veneciano y en un baile de máscaras típicas de esta ciudad italiana.

La bailaora de flamenco vestida como una cíngara y la amada de Don Juan, que no es Doña Inés, sino María, luciendo pantalones (algo impensable para la época) también resultan elementos confusos.

Debido a todo esto, la obra no refleja la realidad española de la época, si bien, hemos de pensar que su fin no es el ser didáctica, sino entretener al público y resultar exótica, algo que cumple con creces.

Los actores principales son coreanos, por lo que las canciones, de estilo rock y pop, se cantan en este idioma, aunque también hay canciones de corte flamenco, cantadas -con mucho mérito- en español por un grupo de cantaores coreanos.

Para el personaje de Don Juan se ha contratado a tres actores distintos, así que, dependiendo del día de la función, podremos ver a Kim Da-hyun, Kang Tae-eul, o, si tenemos suerte, al guapo actor de Goong (Palacio -Princess Hours-), Joo Ji-hoon, en el papel del legendario seductor.

Si bien la actuación del grupo de bailaores españoles (13 en total, parece que no son supersticiosos) es excelente y colorida, el trabajo de los cantantes coreanos no es para menos, resultando impecable, con una escena final de duelo a espada bajo la lluvia, que termina con la muerte de Don Juan, especialmente dramática e impactante.

En resumen, el musical resulta sumamente exótico, tanto para los extranjeros que pueden atisbar algo de la cultura española, como para los propios españoles que – siempre que lo hagan con un guiño de complicidad- pueden ver al Tenorio desde una nueva y sugerente perspectiva.

2 comentarios:

  1. ¡Estoy en shock! y no es para menos, me imagino a Joo Ji-hoon como juan y digo: ¡Dios! La última vez que lo vi fue en THE DEVIL, y antes en Goong. ¡Me encanta! Don Juan tenorio, una de las más reconocidas lecturas de la literatura española. Es una lástima que la temporada ya haya terminado, espero poder ver alguna otra obra de teatro, de las que le diré me he hecho fan desde hace algunos meses y que mejor si es en Seúl. Gracias por la nota.

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  2. Espero que los coreanos sepan apreciar nuestra cultura.
    Debe ser muy emocionante para un español que vive en un país tan lejano encontrarse con este tipo de eventos.
    Saludos.

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