martes, 28 de julio de 2009


El pasado 18 de junio tuvo lugar, en la Universidad Femenina Sookmyung, en Seúl, un concierto gratuito de música española, ofrecido por la Embajada de España.

El concertista invitado fue Alexander Sánchez España, un joven valenciano que aprendió a tocar la guitarra en el Conservatorio de Leioa, graduándose con muy buenas notas. Luego se matriculó en el Centro Superior de Música del País Vasco y junto a Marco Socías interpretó y sacó a la venta 3 álbumes con los temas del gran compositor español de música clásica Joaquín Rodrigo Vidre.

Actualmente se encuentra cursando su diplomatura en el colegio alemán Hochschule fur Musik Nurenberg, con la beca que le ofreció la Diputación de Bizkaia (España), y recibe clases del guitarrista Franz Halasz.

Alexander Sánchez, quien ha realizado varios recitales como solista en diversos países, como España, Alemania, Rumanía y Holanda, entre otros, también posee talento como compositor, que ha demostrado con el tema “Poema Sinfónico para Guitarra y Orquesta”.

En el concierto que ofreció en Seúl, titulado Noche de Música Española, también actuaron Ryu Siyeon y Lee Hye-kyung.

Ryu Siyeon es una violinista de gran importancia y un buen ejemplo para la próxima generación.

Ingresó en la Universidad Nacional de Seúl, pero durante su carrera académica viajó a los Estados Unidos y estudió en varios conservatorios, en el Instituto de Música Curtis, en el Colegio Real Británico de Música y en la Universidad de Yale, obteniendo así el título de máster y el diploma de artista. Además, estudió el doctorado en la Universidad de Nueva York.

Regresó a Corea en el año 2000 y, actualmente, es profesora en la Universidad Femenina Sookmyung y está presentando el “Concierto Temático de Ryu Siyeon”.

Lee Hye-kyung comenzó a tocar el piano a la edad de seis años. Tras ganar varios concursos nacionales de música, en 1970 dio su primer concierto en público con la Orquesta Sinfonietta de Seúl y cuatro años más tarde se convirtió en la solista del concierto de fundación de la Orquesta Musical Jeunesse de Corea, entrando en 1975 en la Facultad de Música Folkwang de Essen, Alemania, país en el que ganó varios premios musicales y becas.

En 1984 regresó al hogar para enseñar en la Universidad Chung-Ang como profesora, siendo reconocida, hoy en día, como uno de los músicos más destacados de Corea.

Los tres músicos dieron un concierto espléndido, tocando temas de Albéniz, Manuel de Falla y el Maestro Rodrigo, que hicieron vibrar a la audiencia.

Es de agradecer a la Embajada Española que de vez en cuando realice estos eventos gratuitos, que tanto coreanos como españoles disfrutan por igual y resultan la forma perfecta de acercamiento entre ambas culturas.

jueves, 23 de julio de 2009


Desde el pasado 9 de julio y hasta el 23 de agosto se estará representando, en el Salón de Arte Chungmu, en Seúl, el musical “Don Juan”, pero si Ud. acude al teatro con la esperanza de ver una adaptación musical de la famosa obra de Zorrilla, se encontrará con una gran sorpresa.

La figura de Don Juan es un arquetipo de la literatura española, que aparece, por primera vez, en una obra de teatro de Tirso de Molina, quien, probablemente, se basó en obras anteriores para crear a este personaje, que se convertiría posteriormente en un mito universal, con numerosas versiones a lo largo de los siglos, siendo, sin duda, la más conocida la de Zorrilla.

Don Juan es un canalla, vividor y libertino, arrogante y osado hasta la temeridad, que no respeta ninguna ley humana o divina para conseguir el objeto de su deseo: las mujeres, sin importar su condición social o estado civil.

En la obra que nos ocupa, el personaje de Don Juan se ajusta a estas características, seductor y gran espadachín, a quien sólo le importan las mujeres para conseguir placer, hasta que se enamora de una de ellas y muere por la maldición del espectro de un hombre que él había matado en duelo. Hasta aquí las similitudes con la obra de Zorrilla, ya que el resto del musical está enfocado única y exclusivamente en ser efectista.

Si bien el Tenorio está ambientado en la Sevilla del siglo XVI, el musical se sitúa en la Sevilla, probablemente, del siglo XIX, y digo probablemente, porque es difícil determinarlo, debido a los constantes anacronismos de la obra. Quizás con el ánimo de que resultase visualmente más atractiva al espectador, han mezclado trajes de distintas épocas, desde soldados españoles del siglo XVI, pasando por vestimentas de los siglos XVIII, primera y segunda mitad del siglo XIX y, hasta me atrevería a decir, comienzos del siglo XX.

Además, es innegable la influencia francesa en toda la obra, ya que tanto el director como el diseñador escenográfico son franceses, lo que se refleja en los abrigos napoleónicos que lucen los personajes en un momento dado del musical y en otros trajes de corte indudablemente afrancesado. También es evidente que Guillaume Lord (el diseñador escenográfico) ha trabajado en la producción “Alegría” del Circo del Sol, ya que, a lo largo de la obra, aparecen, como telón de fondo, varios números circenses e, incluso, de “flair”.

Lo más desconcertante, sin duda, para el espectador español, será ver a Don Juan caracterizado casi como Giacomo Casanova, quizá por la similitud de ambos seductores universales, aunque este último no sea un personaje ficticio como el Tenorio. Así, veremos a los actores en un palacete veneciano y en un baile de máscaras típicas de esta ciudad italiana.

La bailaora de flamenco vestida como una cíngara y la amada de Don Juan, que no es Doña Inés, sino María, luciendo pantalones (algo impensable para la época) también resultan elementos confusos.

Debido a todo esto, la obra no refleja la realidad española de la época, si bien, hemos de pensar que su fin no es el ser didáctica, sino entretener al público y resultar exótica, algo que cumple con creces.

Los actores principales son coreanos, por lo que las canciones, de estilo rock y pop, se cantan en este idioma, aunque también hay canciones de corte flamenco, cantadas -con mucho mérito- en español por un grupo de cantaores coreanos.

Para el personaje de Don Juan se ha contratado a tres actores distintos, así que, dependiendo del día de la función, podremos ver a Kim Da-hyun, Kang Tae-eul, o, si tenemos suerte, al guapo actor de Goong (Palacio -Princess Hours-), Joo Ji-hoon, en el papel del legendario seductor.

Si bien la actuación del grupo de bailaores españoles (13 en total, parece que no son supersticiosos) es excelente y colorida, el trabajo de los cantantes coreanos no es para menos, resultando impecable, con una escena final de duelo a espada bajo la lluvia, que termina con la muerte de Don Juan, especialmente dramática e impactante.

En resumen, el musical resulta sumamente exótico, tanto para los extranjeros que pueden atisbar algo de la cultura española, como para los propios españoles que – siempre que lo hagan con un guiño de complicidad- pueden ver al Tenorio desde una nueva y sugerente perspectiva.
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lunes, 13 de julio de 2009



Hace poco que la famosa superestrella del “Hallyu” (u Ola Coreana), Kwon Sang-woo, conocido mundialmente por su papel en el exitoso drama televisivo “Escalera al cielo”, abrió una cafetería en el centro de la moda de Seúl: la calle de Myeongdong.

Myeongdong es un hervidero de gente, tanto por el día como por la noche. Turistas de todas las nacionalidades (especialmente japoneses) se dan cita en este lugar atestado de tiendas, restaurantes, cafeterías y puestos callejeros, por ello no es sino lógico que el atractivo actor haya abierto su cafetería en este lugar tan concurrido.

Así que, dispuestos a curiosear y con la vaga esperanza de conseguir un autógrafo –por supuesto que no esperábamos que Kwon Sang-woo estuviese sirviendo los cafés, pero ¡quién sabe!-, me encaminé al lugar con mis amigos Ui-guk (de China) y Satomi (de Japón), decididos a pasar un rato divertido y saborear un buen café.

El lugar no tiene pérdida, está justo enfrente de la salida nº 6 de la estación del metro de Myeondong (línea 4) –mejor situado imposible- y no pasa desapercibido, ya que al lado del nombre de la cafetería, “Tea’Us”, aparecen varias imágenes del actor a tamaño natural.


La cafetería está situada en el primer piso del edificio (segundo piso para los coreanos, ya que estos siempre cuentan el bajo como el primer piso), a la que se accede por unas escaleras de madera con grandes pósters de Kwon Sang-woo y macetas con granos de café en todos los escalones.

El lugar es enorme, abarcando toda la planta, con lo que se puede ver la calle de Myeondong de un extremo a otro del edificio.

Cerca de la entrada se encuentra un apartado con una mesa alargada y sillas para los que prefieran tomar el café rodeados de fotografías del actor y viendo varios vídeos del mismo.



A lo largo de la cafetería existen otros apartados semicerrados para la gente que prefiera un poco de intimidad, y al fondo de la misma está la zona de fumadores, concebida como una espaciosa terraza cerrada, separada del resto del establecimiento por unas grandes puertas de cristal, y desde la que se puede contemplar una vista magnífica de la animada calle.

La cafetería rebosa especialmente de turistas japonesas que acuden con la esperanza de ver a su actor favorito y de llevarse algún recuerdo de él, ya que hay diversos artículos a la venta -incluidas camisetas- con el nombre del local. Además, hay un buzón, a disposición de los clientes, en el que las fans pueden dejarle mensajes a su ídolo.


En cuanto al menú es igual que en cualquier otra cafetería: cafés, tés, zumos de frutas frescas, gofres, helados y tartas, y los precios vienen a ser, más o menos, parecidos: 3.800 wones por un café americano helado (de tamaño regular) y 10.000 wones por un gofre con helado.

Mi consejo es que si necesitan endulzar el café utilicen el azúcar y no el sirope, ya que este último tiene más agua que azúcar y, en lugar de edulcorar, agua la bebida.


Les recomiendo la cafetería especialmente, no sólo a los fans del actor, sino a todo el mundo, debido a sus excelentes vistas y ubicación y, sobre todo, a que, aún estando en pleno corazón de una de las zonas más concurridas de Seúl, debido a sus grandes dimensiones y a sus bien pensados semiapartados, se puede disfrutar de un poco de tranquilidad e intimidad, al mismo precio que las cafeterías de franquicias más conocidas y super atestadas que se encuentran en la misma zona.

Si desean visitar la página oficial de Tea’Us hagan clic aquí: http://www.tea-us.co.kr/shop_main/main_body.htm (la página está disponible en coreano y próximamente también lo estará en inglés).


Para ver más fotografías del establecimiento remítanse a la galería de imágenes.
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miércoles, 8 de julio de 2009

Del 30 de junio al 17 de septiembre, tendrá lugar en el palacio Deoksugung (덕수궁, situado al lado del Ayuntamiento de Seúl) una brillante exposición de pintura y escultura del famoso artista colombiano Fernando Botero.

Las obras se exponen en el Museo de Arte del palacio, por lo que deberá pagar los 1.000 wones de la entrada al palacio más 10.000 wones adicionales para acceder al museo.

Los cuadros, de gran tamaño, se diseminan a lo largo de los dos pisos del museo y los visitantes tienen la oportunidad de recibir una explicación en inglés mediante una guía electrónica, pagando 3.000 wones adicionales. Solicítela en el mostrador de información del museo. Su uso es muy sencillo, sólo ha de situarse enfrente de las obras en cuyo letrero figure el dibujo de unos auriculares y la grabación comenzará a funcionar automáticamente. También hay disponibles sillas de ruedas para discapacitados y cochecitos para niños.

En las obras de Botero se refleja un mundo sobredimensionado, en lo que absolutamente todo, desde las personas y animales hasta los objetos, tiene formas exageradamente orondas. Jugando con el volumen y utilizando colores tenues y delicados, contrastando ocasionalmente con colores fuertes, ha sabido reflejar en sus lienzos, como ningún otro, una sensación tridimensional en la que pareciera que los personajes podrían salir de un momento a otro de sus cuadros.

Botero comenzó a utilizar esta técnica de enfatización de los volúmenes pintando bodegones, para pasar a continuación a reproducir, con su estilo único, las obras de grandes maestros de la historia, como Leonardo da Vinci, Rafael, Goya, Rubens, Velázquez, Duchamp y Picasso, entre otros. En la exposición tendremos la oportunidad de admirar el cuadro “Rubens y su esposa” y “Los Arnolfinis” (interpretación del famoso lienzo de Van Eyck).

El artista ha reflejado en su obra escenas costumbristas, profundamente marcadas por sus vivencias, así, en el museo podremos encontrar sus pinturas agrupadas por temas, como los toros, que han sido una constante en su vida, no sólo por ser una diversión muy popular en Colombia, sino porque cuando era niño fue inscrito por su tío en una escuela de toreros. Un autorretrato, en el que el autor pinta un cuadro vestido de torero, da buena fe de su pasión por la tauromaquia.

En sus cuadros no sólo se retrata la cultura europea, como la religión, la literatura, la historia y la mitología, también la vida diaria del pueblo latino ocupa una buena parte de su obra, representando escenas bucólicas de retratos familiares, músicos, bailarines y niños jugando y otras obras un tanto sórdidas, en las que se representan burdeles y suicidios.

Continuando el recorrido por el museo encontraremos otra serie dedicada al circo, en donde no sólo podremos ver a los artistas circenses en plena actuación, si no también entre bambalinas. Para finalizar nuestra visita, contemplaremos la serie de los desnudos, en donde podremos ver a voluptuosas Venus, de formas más que generosas, retratadas con una maestría comparable a la de Rubens.

En el exterior del museo encontraremos las tres únicas obras escultóricas que han venido a esta exposición, la obra “Gato” y dos desnudos de mujeres, todas ellas realizadas en bronce y de formas contundentemente rotundas.

Pero nuestra excursión no finaliza aquí, ya que el museo se encuentra enclavado en un entorno incomparable: el palacio Deoksugung, construido originalmente por el príncipe Wolsandaegun (1454-1488).

En sus buenos tiempos el palacio era un complejo enorme, tres veces mayor de lo que es hoy en día, con gran cantidad de edificios que comprendían los ya desaparecidos santuarios Seonwonjeon (Seonwonjeon) y el altar Hwangudan (환구단), en donde se llevaban a cabo los rituales para el cielo.


El palacio sirvió de residencia al último rey de Corea, Gojong, pero cuando éste falleció, en 1919, los japoneses convirtieron el lugar en un parque público, por lo que, debido a las alteraciones sufridas, es imposible discernir su forma original. Sin embargo todavía se conservan edificios muy bellos que han jugado un papel importante en la historia reciente de Corea.

En la colina del jardín trasero se encuentra el edificio Jeonggwanheon (정관헌), construido en 1900, combinando tanto el estilo coreano como occidental, en donde el monarca Gojong disfrutaba bebiendo café y celebrando banquetes para los enviados extranjeros y en el que sufrió un intento de asesinato de manos de un antiguo intérprete que envenenó su café. En la parte trasera del edificio todavía se conservan los pasajes secretos que conducían a la residencia oficial del emisario ruso.

No se pierda el cambio de la guardia real que se lleva a cabo todos los días (excepto los lunes), durante 30 minutos y si las condiciones climáticas lo permiten, enfrente de la puerta principal del palacio (puerta Daehanmaun), a las 11:00, 14:00 y 15:30 h, con los guardias ataviados con coloridos trajes de época y música tradicional. También tendrá la oportunidad de vestirse con un “hanbok”, de forma gratuita, en el estand situado enfrente de la taquilla y tomarse fotos en la puerta del recinto.

Tras pasar toda la mañana recorriendo el museo y el palacio, es hora de ir a almorzar y nada mejor que hacerlo en un restaurante situado justo al lado de Deoksugung, el “Shabu Shabu” (샤브샤브), en donde, como su nombre indica, podremos degustar un delicioso plato de shabu shabu, entre otras comidas exquisitas.

El shabu shabu no sólo es un plato sabroso sino también divertido de preparar. En una olla de caldo hirviendo los comensales cuecen ligeramente distintos vegetales, setas, “tteok” (pasta de arroz), “mandu” (empanadillas coreanas) y lonchas de ternera muy finas, para comer todo a continuación mojado en distintas salsas. Cuando los ingredientes se terminan, se cuecen fideos en el caldo restante. Por sólo 11.000 wones por persona disfrutaremos de un plato abundante y suculento.

Se puede llegar al restaurante, que está recomendado por la KTO, según se sale a mano derecha por la Salida nº 1 de la Estación de City Hall (Ayuntamiento), de la Línea 1 del metro. Se encuentra en el segundo piso del edificio de la derecha, justo encima del restaurante “Halmae Bossam” (할매 보쌈).


Para más información sobre la exposición de Fernando Botero, haga clic aquí.
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