miércoles, 14 de septiembre de 2011

Muy cerca del Templo Haeinsa se encuentra un valle de gran belleza, por el que se puede pasear a través de una ruta especialmente preparada que cruza el río en varios puntos. Este valle se encuadra dentro del Parque Natural de la Montaña Gayasan, y puede servir para acceder al templo su preferimos caminar tranquilamente en vez de subir en coche. Su nombre es Valle Hongryudong (홍류동 en coreano).
El río, no muy caudaloso.
Visitamos el valle como parte de la visita a Hapcheon con motivo del milenario del Tritaka Koreana. Paseamos por él justo después de visitar el escenario del Festival del Tripitaka Koreana, como una forma de disfrutar de la naturaleza antes de entrar en el Templo Haeinsa.
Esculturas budistas, indicando que nos acercamos al Templo Haeinsa.
El recorrido completo no llega a los tres kilómetros, aunque podemos hacer solo una parte, ya que hay conexiones para regresar a la carretera que sube al templo. Transcurre bordeando el río, que cruza en varios puntos. Todo la zona ha sido preparada recientemente (incluso muchos de los puentes son nuevos), por lo que resulta un paseo muy cómodo.
En el río podemos ver varios estanques y saltos de agua.
En el recorrido hay carteles que nos indican los 19 puntos más bonitos del valle. Sin embargo, más allá de estas indicaciones lo mejor es ir paseando tranquilamente, disfrutando de la naturaleza. Hay muchos puntos donde la tentación de fotografiar los árboles y el río será irresistible. Hay muchos detalles en los que fijarse, por ejemplo la piedras grabadas en los márgenes del río. Antiguamente, los nobles mandaban escribir su nombre y algún mensaje en estas piedras, como una forma de pasar a la posteridad.
Mensajes escritos en las rocas cercanas al río.
Este valle debe su nombre al color carmesí que adopta en otoño, cuando los árboles cambian de color ofreciendo al visitante una amplia gama de tonalidades de rojo, marrón y amarillo. Se dice que incluso el agua del río se ve de estos colores, debido a los reflejos, y de ahí el nombre (en chino, hong significa rojo y ryu significa corriente de agua). Nosotros lo visitamos a finales de verano, cuando el follaje aún era verde, por lo que no pudimos apreciar este efecto. En Corea la visita a las zonas montañosas es diferente dependiendo de la estación, pero resulta igual de bonito el paisaje florido de primavera como el verde radiante del verano o los tonos anaranjados del otoño. Incluso el invierno tiene su encanto, sobre todo si el paisaje se encuentra nevado.
Uno de los puentes que cruzan el río.
Este valle también tiene su lugar en la historia de Corea, ya que fue el lugar de retiro del sabio confucionista Cheo Chi-won (siglo IX). Tras estudiar en China, Cheo Chi-won regresó a Corea para tratar de modernizar el país. Sin embargo, lo encontró en peores condiciones de lo que pensaba, por lo que decidió retirarse y vivir en los alrededores del Templo Haeinsa. En el inicio del recorrido por este valle está el pabellón Jongsangjeong, que se dice que es el lugar donde Cheo Chi-won leía poesía y jugaba al baduk.
Vista desde uno de los 19 puntos escénicos.
Otro punto interesante en el camino es el molino de agua que se utilizaba antiguamente para generar electricidad. Con la llegada del tendido eléctrico, el molino quedó en desuso, y ahora ha sido restaurado para satisfacer la curiosidad de los visitantes.
Molino de agua que se usaba para generar electricidad.
En definitiva, un bonito lugar por donde pasear un poco disfrutando de la naturaleza, antes de visitar el Templo Haeinsa.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada