lunes, 28 de noviembre de 2011

Las tumbas reales de la Dinastía Joseon, reconocidas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, son un conjunto de 40 emplazamientos en los que reposan los restos de los reyes de esta dinastía. Las más famosas están en Gyeongju, pero hay muchas más regiones que cuentan con tumbas reales. Por ejemplo, estas que veremos hoy.
A la izquierda la tumba del rey, y a la derecha la tumba de la reina.
Gwangneung (광릉) es la tumba real del Rey Sejo y su esposa la Reina Jeonghui, que vivieron en el siglo XV. Se encuentra en la región de Pocheon-si, en la provincia de Gyeonggi-do, no muy lejos de Seúl. Por su importancia histórica, está catalogado como el Lugar Histórico número 197.
Pequeño santuario situado entre las dos tumbas.
Las tumbas están en una zona montañosa, y el acceso al recinto se hace atravesando un bosque. Nosotros fuimos en otoño y las hojas de los árboles brillaban con tonalidades amarillas, rojas, verdes y marrones. Un espectáculo que ya justifica la visita por sí mismo.
Vista de la tumba de la reina.
El Rey Sejo fue el séptimo monarca de la Dinastía Joseon, y reinó de 1455 a 1468. Se centró en el fortalecimiento militar, que usó para terminar con las revueltas populares que protestaban por la forma en que accedió al trono, exiliando primero y ejecutando después al anterior rey (su propio sobrino), así como a sus seguidores. Por ello, es un rey con cierta fama de sanguinario. Su aportación más importante a la historia fueron varias publicaciones, entre las que destaca un Codigo Nacional (recopilación de leyes y normas). Durante su mandato también se mejoró el sistema de recogida de impuestos, y se introdujeron algunas mejoras agrarias. En sus últimos años, a causa de los remordimientos por las múltiples muertes causadas, se convirtió en un devoto budista.
La tumba, vista desde arriba.
Esta tumba tiene la particularidad de que el rey y la reina están separados, situados en sendas elevaciones cuyos accesos forman una 'V'. Esta disposición obedece al deseo del rey de continuar protegiendo a su pueblo aún después de su muerte. Otra diferencia respecto a las tumbas anteriores es que la cámara funeraria del rey fue construida con barro en vez de piedra, una costumbre que continuarían sus sucesores.
Desde las tumbas puede disfrutarse de esta preciosa vista.
El recinto está abierto de 9:00 a 18:30 en verano y de 9:00 a 17:30 en invierno, y el acceso cuesta 1.000 won para adultos (de 18 a 64 años) y 500 won para niños (gratis para menores de 7 años y ancianos). Puede verse la ubicación en el enlace al mapa que figura justo debajo de esta información. ¿Qué os parece? ¿La incluiríais en un viaje a Corea?
El acceso se hace a través de un bonito bosque.

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